COMMUNAUTE Otomi hñähñu

Comunidad otomí

El Otomí es un pueblo indígena que habita en el centro de México, siendo el quinto pueblo indígena más numeroso del país. Otomí es un término de origen náhuatl que deriva de otómitl​ palabra que en la lengua de los antiguos mexicas quiere decir “quien camina con flechas”. La comunidad Otomi, ha sufrido a lo largo del tiempo diversas fracturas, lo que ha dado variantes en la lengua, además de diferencias en la vestimenta y organización de la comunidad. Podemos diferenciar cuatro grupos: ñätho (valle de Toluca), hñähñu (valle del Mezquital), ñäñho (Santiago Mezquititlán en el Sur de Querétaro) y ñ’yühü (Sierra Norte de Puebla, Pahuatlán)

-UBICACIÓN 

 Los otomíes en la actualidad ocupan un territorio fragmentado que se extiende por los estados de México, Hidalgo, Querétaro, Guanajuato, Michoacán, Tlaxcala, Puebla y Veracruz. Los principales colaboradores de este proyecto, es la comunidad Otomi del Norte del estado de México, sur de Querétaro et de Tenango de Doria, Hidalgo.

-CARACTERISTICAS:

 La comunidad otomí del Norte están ubicadas en cinco municipios: Acambay, Aculco, Morelos, Chapa de Mota y Amealco. Los cuatro primeros se hallan al noroeste del Estado de México y el último, al sur del estado de Querétaro.

-COSTUMBRES

Los templos comunales católicos son de suma importancia en cada una de las comunidades otomíes, pues se les considera el lugar de la divinidad, así como la residencia principal de los santos protectores y de los antepasados fundadores. Es ahí donde se concentran las fiestas y celebraciones del calendario ritual comunitario y hacia donde se dirigen los encargos y obligaciones propios del sistema religioso de cargos tradicional.  En las fiestas patronales, las comunidades llevan de visita sus imágenes a los templos de las localidades vecinas. Esta práctica ritual es común para toda la región. Los santos son trasladados en procesión hasta el templo de la comunidad acompañados de cohetes, músicos que tocan el violín, el tambor y la trompeta, así como de las danzas de los apaches o concheros y las pastoras, que constituyen los grupos más representativos de la zona.

En la cosmovisión otomí, “muerto” y “ánima” son conceptos distintos. Cuando una persona muere, después de las velaciones y de ser enterrada, abandona su cuerpo y se convierte en animä. Como refieren diversos informantes, las ánimas pueden observar a los vivos y convertirse en intercesores entre la familia y las divinidades. En los altares de las capillas familiares, los ancestros ocupan el mismo nivel que los santos venerados por el grupo familiar. Pero así como los ancestros protegen a sus descendientes, también los pueden castigar si no cuidan la capilla o si realizan acciones inadecuadas. Generalmente, los altares de las capillas se adornan con veladoras y flores.

-TRADICIONES

 Dada la importancia cosmogónica que tienen las ánimas en las creencias de los otomíes, una de las festividades que a más gente congregan, en términos regionales, es la festividad del Día de Muertos, que se lleva a cabo en noviembre. También es el tiempo de cosechar, agradecer y compartir los productos del año con los antepasados. Los rituales en estas celebraciones se dan principalmente en las capillas familiares, en el templo y en el cementerio.

Para los otomíes, recordar a los padres, antepasados y santos patronos es una obligación, así como transmitir esta costumbre a las nuevas generaciones, pues, de lo contrario, quien no lo haga será un malagradecido.

Gracias a Wirikuta México y a la Fundacion Semilla Durango,  puede  contar con piezas artesanales elaboradas por la comunidad Otomi.