Escrito por: Miguel Ángel Sosme 

México es un país diverso en cuanto a cultura, lenguas, costumbres, tradiciones, paisajes, ecosistemas y entornos naturales. Es el país de Frida Kahlo y Diego Riverala cuna de civilizaciones milenarias con un fuerte desarrollo cultural como Maya, azteca, zapoteca, mixteca y totonaca. La nación de Día de los MuertosMéxico es un país de pirámides y palacios de piedra, selvas, exóticas playas de arena blanca y las aguas turquesas de Cancún. México es una nación tan compleja como los mexicanos.

Sin embargo, los extranjeros suelen tener una visión difusa del país y sus gentes. Para empezar, hay que destacar que México no es Sudamérica, como a veces suponen los estadounidenses. Al contrario, México es un país situado en América del Norte, al sur de Estados Unidos. Es la mayor economía de América Latina, la tercera de América y la 13ª del mundo.

También es el quinto país con mayor biodiversidad, el séptimo con más sitios reconocidos como patrimonio de la humanidad, el número 7 en turismo y la cuna de 3 de los más importantes cineastas de la última década: Guillermo del Toro, Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón.

Es una nación soberana en la que coexisten varios grupos étnicos, entre ellos 68 grupos indígenas se distinguen por sus propias culturas, lenguas y formas de vida. Los pueblos indígenas constituyen una importante "minoría" de casi 15 millones de personas (el mismo número que las poblaciones combinadas de Noruega y Suiza).

En este país de 220 millones de habitantes, la población predominante es de origen mestizo, resultado de la mezcla racial y cultural de indígenas y europeos a lo largo de los procesos de colonización y migración iniciados en el siglo XVI. Actualmente, los mestizos, pero sobre todo los blancos, tienen una fuerte influencia en la vida económica y sociocultural del país.

En este sentido, una de las realidades más crudas y complejas de México es precisamente la desigualdad social basada en la etnia y el color de la piel, un problema estructural e histórico, resultado de la colonización española y de la explotación de las élites blancas sobre la mayoría de la población. México se independizó políticamente de España en 1821, pero las prácticas coloniales persisten hasta hoy y se expresan en la monopolización de la riqueza y el poder en manos de una pequeña élite y en la exclusión y marginación de los pueblos indígenas. La negación de su presencia y el reparto desigual de los beneficios del Estado.

A pesar de la negación histórica de los pueblos indígenas, el país está experimentando un florecimiento cultural que celebra la riqueza cultural y se esfuerza por revitalizar las tradiciones y expresiones artísticas de las comunidades indígenas. Los propios creadores han recurrido a su pasado para documentar, rescatar y difundir el patrimonio cultural de sus antepasados, y muchos proyectos culturales y comerciales han florecido bajo el lema de alimentar el orgullo por lo hecho a mano por los artesanos aborígenes.

Este "revival"Esto se debe en gran medida al mercado y a la valoración de la autenticidad del turismo. Muchos extranjeros visitan México atraídos por su diversidad, colores, gastronomía, ambiente festivo y playas exóticas. Pero también les atrae su amplia oferta cultural en la que abundan las producciones creativas y artesanales.

En este sentido, la producción artesanal se ha convertido en una de las industrias más exitosas de la economía creativa de México. Mantiene una clara influencia indígena que se manifiesta en su colorido, exuberancia y complejidad técnica. Esta desbordante explosión de texturas y festejos cromáticos tiende a deslumbrar y confundir a los viajeros, pero es una clara expresión de la relación que los creadores establecen con el entorno. En otras palabras, el arte mexicano es colorido porque el entorno natural de México lo es.

Asimismo, entre la producción creativa indígena, cabe destacar la textil, una producción cultural y económica en la que se representan auténticos sistemas de comunicación, a través de los cuales se expresa el origen, el género, la clase, el estado civil y, sobre todo, la cosmovisión de los pueblos indígenas. De hecho, los tejidos expresan historias asociadas a la creación del universo, el territorio, las culturas y la vida misma. Diversas prendas como los rebozos, los huipiles y los abrigos o ponchos han sido referentes importantes en la construcción de la cultura mexicana y hoy son motivo de reivindicación de una identidad.

Así, la producción artesanal es una ventana al "México profundo", al México más pobre y excluido, que hoy renace y florece gracias a la determinación de los grupos indígenas y al poder de su creatividad.

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