México y su tercera raíz

Francisco Palma

Cuando somos pequeños no nos preguntamos si somos diferentes, no vemos las diferencias del color de piel. Esas preguntas nos las comenzamos a hacer conforme vamos creciendo y estamos más inmiscuidos en la sociedad, sea cual sea nuestro origen.

Fue así que, mientras crecía y descubría cosas y culturas nuevas, las preguntas comenzaron a llegar. Una buena compañera de estudios fue quien incitó los cuestionamientos sobre mi origen. ¿Por qué algunos integrantes de mi familia eran de un color de piel diferente al mío? ¿Por qué mi cabello era diferente?

De esta forma el tema de los afromexicanos comenzó a resonar cada vez más en mi cabeza y comencé a buscar información sobre esta comunidad. Entre más datos encontraba, más comprendía por qué en mi estado, Veracruz, encontraba personas con físicos diferentes y más lógicas eran las respuestas a mis preguntas.

Los primeros africanos, en su mayoría de países de la región subsahariana llegaron a México como acompañantes del conquistador español Hernán Cortés para participar en el sometimiento de los pueblos indígenas, por lo que algunos recibieron propiedades como recompensa, aunque otros fueron utilizados como esclavos.

Después de la conquista, siguieron llegando hombres y mujeres para trabajar de manera forzada, en las empresas coloniales y en las haciendas agrícolas y ganaderas, pero también en el servicio doméstico. Se calcula que cerca de 250 mil personas esclavizadas llegaron a México desde diferentes regiones del África Subsahariana, aunque no se tiene un numero de las personas esclavizadas introducidas ilegalmente al país.

Los puertos autorizados para recibir legalmente personas esclavizadas e introducirlas al país eran: Veracruz, Campeche, Guerrero, de donde eran enviados hacia todos los estados del país (Tabasco, Nuevo León, Yucatán, el estado de México y Chiapas, principalmente). Entre los años 1580 y 1650 este sistema de esclavitud fue muy amplio, ya que en esa época el comercio se intensificó.

 

El primer pueblo libre de América: la historia de Yanga, Veracruz

Hace unos años, cuando comencé a informarme sobre la existencia de una comunidad Afromexicana en México, descubrí una ciudad que se encuentra en Veracruz y que fue el primer pueblo libre de América. En uno de mis viajes a México tuve la oportunidad de visitarla. Su nombre es Yanga, como el esclavo que luchó por su liberación.

Fundada en 1630, por esclavos africanos, Yanga en nombre de su fundador Gaspar Nyanga, ha tenido varios nombres a lo largo del tiempo: San Lorenzo de los Negros, San Lorenzo de Cerralvo y finalmente Yanga, Veracruz.  

Gaspard Nyanga fue, aunque no se sabe con certitud, integrante de la familia real del país africano de Gabón que fue vendido como esclavo y que llego a México. Otros dicen que era originario del pueblo de los Yang-Bara o de la nación de Bran.

Según la historiadora Adriana Naveda, Nyanga huyó de su amo aproximadamente en el año 1570 y se refugió muy cerca de lo que ahora se conoce como la ciudad de Córdoba², liderando a un grupo de cimarrones que con el tiempo se fue haciendo más numeroso. Se sabe que para el año 1609 el grupo superaba los 500 hombres. El cimarronaje fue un proceso anti hegemónico constante entre los africanos esclavizados, dirigido contra las autoridades españolas con el objetivo de obtener su libertad mediante la fuga.

Después del comienzo de esta liberación, llegaron las dificultades al momento de exigir el reconocimiento de sus derechos, territorios, de la esclavitud, entre otros temas.

La fundación de Yanga tuvo varios procesos: primero en 1618 el virrey Diego Fernández de Córdoba creó el pueblo de negros libres de San Lorenzo; después en 1630, el virrey Rodrigo Pacheco y Osorio, marqués de Cerralvo, fundó el Poblado de San Lorenzo de Cerralvo. Finalmente  en 1746, San Lorenzo se convirtió en un pueblo habitado por unas 70 familias de negros libres, aunque con condiciones de vida bastante limitadas.

Aunque se toma el 6 de enero de 1609 como el comienzo de la lucha y la fundación de Yanga, este proceso contó con otras situaciones que tomaron tiempo y al final no se obtuvo una libertad en términos políticos. Existen otros casos de pueblos que se adjudican el estatus también del primer pueblo libre de América, como San Basilio de Palenque en Colombia o el Quilombo Dos Palmares en Brasil.

Al final lo que buscaba Nyanga, por ejemplo, y que logró, era incorporarse al sistema virreinal para movilizarse socialmente dentro de la cultura europea, que era la dominante de la época.

 Al día de hoy, la lucha de Nyanga es un referente para la historia de la población africana y afrodescendiente, así como un símbolo para numerosas organizaciones y movimientos de “identidad negra”, junto con otros cimarrones de América.

Para concluir, la difusión de los aportes y reconocimiento de la comunidad africana y afrodescendiente en la historia de México, implica la valoración de estos aportes en la construcción de una identidad colectiva, así como la creación de un entorno social en el que el reconocimiento de las diferencias -tanto étnicas como culturales- sean el sustento de una sociedad más incluyente y diversa.

Afromexicanos en la historia de México

La comunidad afromexicana y afrodescendiente ha participado activamente en la historia del país. Sin embargo, algunas aportaciones han sido ignoradas y no se han plasmado en lo sucesos históricos que integran la gran historia mexicana, y por ende, muchos mexicanos ignoran la herencia y riqueza que esta tercera raíz ha aportado al país.

Algunos personajes célebres que han participado activamente en la construcción del México contemporáneo son:

José Maria Morelos y Pavón, conocido como “Siervo de la Nación”, fue un sacerdote, político y militar mexicano, que, en 1810, participó por la lucha por la Independencia de México. Se dice que debido a sus rasgos de afromestizo al final, las autoridades que lo condenaron a muerte dudaban si condenarlo o regresarlo a África.

Vicente Guerrero: Fue el segundo presidente de México y Primer presidente de descendencia afromestiza en el continente americano.

Lázaro Cárdenas del Río: De ascendencia africana, fue un político y militar mexicano que ocupó la presidencia del país de 1934 a 1940. Entre los grandes logros durante su periodo presidencial figuran la expropiación petrolera en 1938 de las compañías británicas y estadounidenses, al crear PEMEX (Pétroleos Mexicanos).

Los Afromexicanos en la actualidad

De acuerdo con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, emitida hace 103 años, que contempla una reforma en 1992 donde se incluye el reconocimiento de que México es un país pluricultural. Después de varios años y demandas por reconocer a los descendientes de africanos ciudadanos de este país, finalmente en agosto del 2019, más de 500 años después de su llegada, se plasmó en el artículo 2° que:

 “C. Esta Constitución reconoce a los pueblos y comunidades afromexicanas, cualquiera que sea su autodenominación, como parte de la composición pluricultural de la Nación…”

Entonces, ¿quiénes son las comunidades afromexicanas o afromexicanos? La respuesta se encuentra en el tercer párrafo de ese artículo, que dice que los que se identifiquen como afromexicanos asi se les denominará, es decir corresponde a ellos, declararse o no como personas, comunidades o pueblos afromexicanos y serán quienes asuman su pertenencia cultural con base en sus costumbres, tradiciones o historia. 

Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de 2015, la población de afrodescendiente en México es de 1.4 millones de personas, es decir, el 1.16% de la población nacional.

Las principales regiones donde habitan son los estados de Guerrero, Oaxaca, Veracruz; aunque también se encuentran en la Ciudad de México, Chiapas, Coahuila, Yucatán y Zacatecas (Ver el mapa)

En 2020 estas comunidades serán por primera vez reconocidas y aparecerán en el censo demográfico realizado por el INEGI, que constata la composición poblacional del país. Esto es un logro para las poblaciones afrodescendientes del país, porque se tomarán en cuenta las desigualdades económicas en las que viven y será un paso más para al fin reconocer su presencia en la historia del país, así como sus derechos como ciudadanos de México.

 Fuentes: www.gob.mx

-² Relatos e Historias 10 batallas decisivas, Mayo 2015, num 81.

https://revistas.juridicas.unam.mx/index.php/hechos-y-derechos/article/view/13923/15183

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